Cuando las encías están rojas, duelen o sangran es porque algo las esta lastimando, pueden ser residuos de alimento, un cepillado agresivo, presencia de sarro, tabaquismo, ciertos medicamentos o alguna enfermedad como la diabetes.

La buena noticia es que al actuar sobre estos factores las encías mejoran muy rápido y se pueden mantener así, sanas. Sin embargo, si dejamos pasar mucho tiempo (porque al principio no hay dolor), se puede afectar el hueso y complicar el tratamiento. Por eso siempre es mejor detectar y resolver los problemas a tiempo para evitar tratamientos largos y costosos.

El uso de un cepillo dental de cerdas suaves, hilo dental y enjuague bucal sin alcohol mantienen las encías sanas aunque lo principal es una técnica de cepillado adecuada y frecuente.
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